Artículo publicado en Punto Final Nº 607, el 23 de diciembre, 2005. Hoy lo publicamos en el blog porque estamos haciendo una recopilación de los artículos de opinión y editoriales que entregan una visión diferente que entrega la derecha a través de los canales de televisión y los grandes consorcios periodísticos.
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¿Por quién votan los Empresarios?
PAUL WALDER
El sociólogo Alain Touraine ha reflexionado sobre las Izquierdas durante las dos últimas décadas. Las imágenes de la sociedad liberal, del cambio basado en las estrategias organizacionales y empresariales, seducen a muchos de los decepcionados por la acción política revolucionaria, señala. “Ello explica el júbilo con que tantos ex izquierdistas se entregan a un liberalismo extremo. Hacen el elogio del vacío o de lo efímero, de la liberación de la vida privada y del fin de las limitaciones y coacciones que imponían los modelos voluntaristas de sociedad” (Touraine, Crítica de la modernidad). Se trata de una conversión que viene a complementar el actuar de las viejas derechas. “La derecha ya no defiende a los de arriba, sino más bien defiende a los que avanzan y confía en los buenos estrategas para reducir los costos sociales del cambio”. El neoliberalismo no es ya un pensamiento ni una acción de partido, sino de una clase políticamente transversal identificada con el poder económico.
Las reflexiones de Touraine, escritas hacia principios de la década pasada, no pueden calzar mejor con la realidad chilena, con una Concertación que ha gobernado en perfecta sintonía con el sector privado, que se ha adaptado -y no a la inversa, seamos claros- a la institucionalidad económica generada en tiempos de la dictadura. Durante los primeros años noventa hubo un giro, un salto mortal en
Esta fusión nos lleva a plantearnos una pregunta que, pese a no ser nueva, está siempre presente: ¿Es
Si realizamos un esbozo de evaluación del saliente gobierno lo primero que viene a la mente son las obras de infraestructura, por lo demás muy publicitadas por
Está, por cierto, el crecimiento económico y la inserción internacional, proceso que bien sabemos está acotado a la gran empresa. Y está también la reducción parcial de la extrema pobreza, que responde a políticas asistenciales propias de cualquier gobierno asistencialista de derecha. Se trata de un conjunto de políticas que pese a las críticas le han dado una sólida gobernabilidad a
Ante este plácido escenario, que ofrece gobernabilidad, estabilidad social y altas posibilidades de buenos negocios para la gran empresa, ¿por qué el empresariado, hoy, tendría interés en apoyar a otro candidato, como es el también empresario Sebastián Piñera? Tal vez porque con aún mayor énfasis desregularía lo aún regulado por el sector público, como lo que queda de normativa laboral, o privatizaría lo que queda del aparato productivo estatal, como Codelco, Enap o el mismo BancoEstado.
Esta es, sin embargo, una respuesta simplista. Como dice Touraine, la certeza que el gran capital halla en los conversos está no sólo en su nueva convicción capitalista, sino también en su capacidad de estrategas para hacer el cambio -que son las llamadas reformas neoliberales- y reducir sus efectos sociales. Un gobierno de derecha, por muy populista que sea, como lo es
LOS MAS GRANDES CONVERSOS
El giro de los hoy conversos lo conocemos muy bien pero nunca está demás recordarlo. No vaya a ser cosa que de tanto verlo nos parezca algo natural y lo olvidemos. Los tres gobiernos de
Durante la primera mitad de los noventa el primer gobierno de
Lo cierto es que así fue en las políticas económicas. El modelo que habían iniciado veinte años atrás los funcionarios del régimen militar durante los albores de la corriente neoliberal ya estaba engarzado en la institucionalidad económica, por cierto vigilada por el sector privado y sus centinelas militares. El modelo de libre mercado se incorporó en los nuevos gobiernos como una pieza más del aparato del Estado. Había que administrarlo, acaso mejorarlo.
Aun cuando durante la primera mitad de los años noventa hubo una sensible reducción de los índices de pobreza -que pasaron de un
Decimos que las afirmaciones de Touraine no pueden ser más precisas para la experiencia chilena. Hay un cruce que hoy se hace casi natural entre funcionarios y ex funcionarios de los gobiernos de
Si ello es lo que ha ocurrido en las cúpulas de los partidos otrora de Izquierda, en el empresariado, tradicionalmente de derecha, ocurre otro síndrome, que tiene sus orígenes en sus bolsillos. Tras algunos años de desconfianza ante estos nuevos capitalistas, finalmente el sector privado ha logrado establecer una gran y sagrada comunión con los conversos. Juntos avanzan hacia el altar del progreso, que no es otra cosa que el arca sacra del capital que, de una u otra manera, a todos beneficiará.
Esta comunión podemos simbolizarla en un gran evento ocurrido a comienzos de 2000, denominado Agenda Pro Crecimiento. Como el lector recordará, esta fue una iniciativa de
Otro evidente ejemplo del sesgo proempresarial del actual gobierno y de
Y eso es lo que se ha logrado: los resultados al tercer trimestre de este año reflejan de forma bastante clara lo que ha sido el diseño del actual modelo económico. Sólo el 19 por ciento de las grandes empresas que cotizan en
NO ES SOLO UN
ASUNTO DE GENES
Bajo estas circunstancias, tremendamente favorables para la gran empresa, ¿cómo entender un interés por parte del sector privado por cambiar a los administradores políticos, como se ha visto en las millonarias campañas de Sebastián Piñera -quien tiene recursos propios- y de Joaquín Lavín? Intentaremos responder esta interrogante.
Partimos de la base de un empresariado nacional de derecha, lo que no quita en las actuales circunstancias su pragmatismo comercial. El gran empresariado aporta recursos no sólo a los candidatos de derecha, también lo hace a los de
Pese a las similitudes en materia económica entre
El modelo económico neoliberal tiene aires totalitarios. “Esa extraña dictadura”, dice Viviane Forrester. Marcos García de
En cierto modo, lo que el poder económico ha logrado en estos largos años de consolidación del neoliberalismo es la consolidación de una nueva institucionalidad (de mercado), la que cruza todas las esferas nacionales, desde el sector público, las relaciones comerciales y productivas a, incluso, la vida privada. Podemos decir que es ésta nuestra definición como Estado-nación, característica que no se alterará con el actual statu ni con una eventual oscilación entre la derecha y
ALGUIEN MUEVE EL PISO
En este escenario, mover el péndulo hacia la derecha no es riesgoso para el sector privado. Pero otra cosa es la alteración de las bases, como, por ejemplo, es el proyecto que busca desarmar el sistema electoral binominal. El consenso se quiebra y saltan de la noche a la mañana atávicas diferencias políticas. A la propuesta legal levantada por el gobierno de Ricardo Lagos, que intenta cautivar a una masa desencantada y abúlica de
En diciembre de 1999, cuando calificaron para el balotaje Ricardo Lagos y Joaquín Lavín, el gobierno del entonces presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle envió al Congreso un proyecto de ley de reforma laboral, que otorgaba o devolvía poder a los trabajadores mediante mayores facultades de sindicalización, como era la asociación por ramas de actividad. La iniciativa fue resistida con tesón por el empresariado y la derecha política, que colmaron sus medios de prensa con intervenciones catastrofistas para la economía en un período, por cierto, de virtual recesión derivada de la crisis asiática.
Cuando retomó el proyecto de ley el gobierno de Ricardo Lagos, que lo reenvió al Congreso con ciertas modificaciones, la iniciativa fue prácticamente desmontada en el Senado. Llegó a convertirse en una ley que, finalmente, no recogía los aspectos originales del proyecto.
No sin cierta tristeza podemos observar hoy el envío del proyecto que pone fin al sistema binominal. Podríamos decir que la historia es cíclica, y que el 15 de enero volverá a ganar


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