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"Los empresarios amamos a Lagos"

La traición de Ricardo Lagos

Igual que bajo la dictadura a muchos les costó convencerse de las violaciones de los DDHH, ahora son millones los que todavía no asumen que el ex Presidente asumió una clara opción preferencial por los ricos


Raúl Gutiérrez V., editor del GRANVALPARAISO (JULIO DE 2007)

DICEN QUE UN desconformado cerebral envió hace poco al ex presidente Ricardo Lagos un correo electrónico para amenazarlo de muerte, acción que merece por cierto el más absoluto de los repudios, porque si alguna lección podemos sacar de la historia política de nuestro país en las últimas décadas es que la violencia física contra las personas es siempre, sin excepción alguna, repudiable. Claro que no cabe descartar que se trate de un montaje comunicacional, un burdo tongo para desviar las crecientes críticas que apuntan al engreído político que considera un simple trámite su retorno al Palacio de la Moneda.

Por mi parte, anuncio que estoy preparando una bomba en contra del presidente, la cual pretendo entregársela tan pronto como sea posible. Es una bomba imposible de detectar para los efectivos de los servicios de seguridad que “seguramente” han comenzado a seguir a sol y a sombra al ex mandatario ante los anuncios de amenazas en su contra. Pretendo acercarme a él con mi carga en la mano, a la vista y paciencia de quienes lo rodeen, mirarlo a los ojos y escrutar si logra el reconocer al alumno universitario de hace cuatro décadas o al profesional que trabajó esporádicamente con él hace un cuarto de siglo; si noto señales de que me ha reconocido, mi tarea será más fácil, pues entonces lo saludaré y le diré “por favor, don Ricardo, dedíqueme este libro”... y le pasaré la bomba. Quiero ver cómo se contrae su rostro y se le enrojece el semblante y cómo su mano rechaza el bolígrafo que yo le extienda para que me escriba la supuesta dedicatoria en ese viejo ejemplar que conservo del libro que él escribió a comienzos de la década de los 60, antes del Mundial de fútbol que tuvo lugar en Chile, ese ensayo que se llamó “La concentración del poder económico en Chile”. Creo que resultará para él una bomba indigesta que este antiguo alumno y seguidor suyo en los tiempos de la dictadura le haga presente de manera tan brutal la inconsecuencia que ha marcado su vida en los últimos años y en especial durante su gobierno, el que pretende por desgracia para los chilenos, reeditar para el Bicentenario.

LA CONFESIÓN DE ESTRATEGIA

Tomo una edición reciente del diario Estrategia, que circula entre los ejecutivos de grandes empresas y del sector financiero y encuentro una declaración que a muchos de los incautos laguistas podría sonarle casi inverosímil: “Es vergonzoso cómo grandes empresarios se arreglan con el gobierno”. Es un economista de la consultora Géminies el que formula tan explosivas declaraciones: “la recordada frase los empresarios amamos a Lagos está plenamente vigente y revela que para este grupo el gobierno de la Concertación ha sido muy favorable”.

Que un diario conspicuamente empresarial, como Estrategia, consigne estas declaraciones debiera relevarnos de la obligación de allegar cualquier otro tipo de prueba. El gobierno de Lagos llegó al poder esgrimiendo la consigna de crecimiento con equidad, pero el promedio de expansión del producto en los seis años de su período fue más bajo que el promedio de la década de los noventa, a lo que se agrega el hecho criminal de que la concentración del ingreso se agudizó debido a una política económica que buscó en forma sistemática favorecer a los más ricos a costa de los más pobres y del medio ambiente. Acerca de estas afirmaciones hay comprobaciones irrefutables, aparte claro de la entusiasta confesión de los grandes empresarios, al punto que en privado confidencian que les conviene mucho más la permanencia de la Concertación en el poder, a que la Derecha la reemplace, ya que ésta podría incurrir en acciones de carácter populista.

DE FREI RUIZ-TAGLE A LAGOS ESCOBAR

Este fue el camino por el que empezó en 1995 a transitar Eduardo Frei Ruiz Tagle, un mediocre tecnócrata que la noche del 11 de septiembre de 1973 celebró con champaña el derrocamiento de Salvador Allende, y que profundizó en forma implacable Ricardo Lagos. El sesgo pro empresarial y pro Estados Unidos lo había adquirido desde mucho antes que llegara a la presidencia de la República, pero se entregó a esta tendencia por completo cuando fruto de alguna oscura negociación con la UDI recibió de ésta la promesa de no seguir persiguiendo la responsabilidad de Lagos en el escándalo MOP-GATE. No se trata de un infundio miserable, sino que de una realidad, de hechos acerca de los cuales numerosos periodistas de gran prestigio pueden allegar sólidos antecedentes y que más temprano que tarde llegarán a conocimiento público, rompiendo el embargo que Lagos y su círculo de hierro han logrado mantener hasta ahora.

A mediados de junio, el prestigiado periodista Ascanio Cavallo, autor de “La historia oculta del régimen militar”, confidenció con colegas de la radio Duna, entre ellos el conocido Fernando Villegas, acerca de la situación gravísima que encaró Ricardo Lagos en la primera mitad de su sexenio y que estuvo a punto de significar la destitución del ocupante del palacio de la Moneda, debido a la de las acusaciones de corrupción que pesaban en su contra. A partir de entonces, pues, Ricardo Lagos traiciona lo poco que le quedaba de socialista y se entrega en cuerpo y alma al servicio del gran empresariado.

A FAVOR DE LA GRAN EMPRESA

En la entrevista a que me refiero en Estrategia, el economista Alejandro Fernández admite sin ambages que la política económica de los gobiernos tanto de Lagos como de su opaca sucesora ha sido claramente pro empresa grande: “Me da vergüenza ver cómo los grandes gremios empresariales se arreglan con el Gobierno. La actitud que ha habido por ejemplo respecto del Proyecto de Depreciación Acelerada es un tema tal vez marginal en cuanto a la relación que se ha ido forjando”. Aludiendo al abortado proyecto, por el cual el todopoderoso Ministro de Hacienda se jugó a fondo, Fernández comenta: “La pelea pública que viven algunos gremios empresariales en favor de una ley que los iba a beneficiar a ellos, no al país sino que directamente a ellos, es una vergüenza que tiende a desmerecer el rol del empresario en la actividad económica y en la sociedad en general”.

¿Es preciso agregar mayores antecedentes? “Cuando hay un dirigente empresarial (no cualquiera, cabría precisar, el máximo dirigente del gran empresariado, declara los empresarios amamos al Presidente Lagos, me parece que estamos en presencia de un gesto de honestidad claro y que revela que para los grandes empresarios los gobiernos de la Concertación han sido y siguen siendo favorables, porque son los que han tenido la posibilidad de no digo arreglarse la situación para ellos, pero sí de afectar las regulaciones, las restricciones y las exigencias de una manera mucho mejor”.

EN LA SENDA DE PINOCHET

Esta opción por los ricos es la misma que expuso a comienzos de los ochenta el general Augusto Pinochet cuando dijo que había que cuidar a los propietarios de grandes fortunas porque ellos eran los que daban empleos. La gran diferencia es que mientras Pinochet lo dijo crudamente, Ricardo Lagos siguió ocultando esta opción detrás de una palabrería y una parafernalia comunicacional y escénica que lo mostraban como preocupado principalmente de los pobres. Este engaño es el que justifica el encono, la animadversión que le profesamos hoy en día muchos de quienes creímos en él desde jóvenes.

Esa opción preferencial por los ricos se manifiesta en muchos aspectos de la sociedad que ha ido emergiendo desde los años 90; una sociedad donde si bien puede haberse reducido el número de pobres absolutos, a consecuencia básicamente del propio crecimiento económico (avance que se observa en todos los continentes, por lo demás), la desigualdad se ha agudizado, el engaño colectivo se ha hecho habitual, la desvergüenza y la corrupción nos invaden y el culto al dios poder es lo único que mantiene unido a la coalición gobernante.

La manipulación de las cifras económicas permite decirnos que a mediados de la primera década del siglo 21 la distribución del ingreso se asemeja a la que teníamos en 1991. Si eso fuera cierto, habría motivos suficientes para que Lagos y la Concertación se mostraran avergonzados porque ellos llegaron al poder con la consigna del crecimiento con equidad. En rigor, la situación es mucho peor de la que vivía el país a fines del tiempo de la dictadura. Los propagandistas de la Concertación nos quieren hacer creer que la diferencia entre el 10% más rico y el 10% más pobre es hoy en Chile semejante a la de comienzos de la década del 90. Puede que tengan razón; la pregunta es qué sucede cuando tomamos ya no el 10% más rico, donde hay muchos profesionales bien pagados, pequeños y medianos empresarios, sino cuando tomamos el 5% más rico, o mejor todavía el 1% más rico. Entonces veremos cómo las distancias se han ensanchado de manera brutal, debido precisamente a la opción preferencial de los ricos que hizo suyo con todo entusiasmo Ricardo Lagos bajo su gobierno, tendencia que ha continuado ocultando bajo su sonrisa cautivante, buena onda, la Presidenta Bachelet que de estas cosas entiende tanto como yo de física cuántica.

A la mencionada política económica se agrega la mantención de un sistema tributario perverso, basado en la recaudación del IVA, el impuesto más regresivo de todos, porque golpea por igual al rico que se compra un Mercedes Benz, como al pobre cuando adquiere un kilo de pan. Mientras tanto, las personas de más altos ingresos y las empresas pagan una miseria de impuestos, pues hacen uso de artilugios que la propia legislación les franquea o de innumerables excepciones que les permiten saquear nuestras riquezas básicas, sean ellas mineras, pesqueras o forestales y depredar el medio ambiente; mientras, las familias de clase media no pueden hacer descargas por concepto de número de hijos que tienen en la casa o de los ancianos progenitores a los cuales mantienen. Pese a que nunca antes el Fisco chileno había conocido situación de mayor holgura que la que exhibe ahora, debido a los precios inimaginables a que ha trepado el cobre, no se percibe ningún interés real por parte de la señora Bachelet, ni lo hubo por parte del gobierno de Lagos, de modificar esta estructura tributaria perversa que favorece a los empresarios y a los ricos.

LA TRAICION DE LAGOS

Es posible que no haya otra alternativa que la economía de mercado, pero cabe dejar constancia de que si bien el modelo es en líneas esenciales el mismo en Japón, en Francia, en Nueva Zelandia, Australia, Estados Unidos o España, admite también importantes ajustes y adecuaciones en función del espíritu más o menos socialdemócrata o progresista de los gobiernos o de las respectivas sociedades de cada país. En el caso de Chile, la Concertación ha perfeccionado y optimizado la gestión del modelo instaurado por los Chicago Boys bajo la dictadura militar. Ricardo Lagos podría haber tenido la honestidad intelectual y plantear que no hay otro camino, que se terminó convenciendo de que el neoliberalismo materialista, consumista, depredador era o es el camino que a la larga conduce al mayor bienestar, a la mayor dignidad. Pudo haber alegado que el político tiene que buscar las mejores opciones en el mundo real y adecuar los ideales y principios a los dictados del mundo real. Habría en ese caso conservado mi respeto y el de muchos que en su época de socialista y progresista lo admiramos; pero al traicionar esos ideales y utilizar toda su capacidad histriónica y su verba para encubrir tan monstruoso escamoteo, se ganó nuestro desprecio y nuestra inquina.

Sólo un refinado manejo comunicacional y el apoyo que sumando y restando le prestó la gran prensa a la que con tanto interés le entregó miles de millones de pesos en campañas publicitarias gubernamentales, explican que Ricardo Lagos mantenga todavía un fuerte apoyo ciudadano.

Así como durante la dictadura fueron millones los chilenos que se dejaron manipular por los medios de comunicación y por sus propios prejuicios, negándose a escuchar los gritos de los torturados y el dolor de tantos que eran dejados atrozmente, así todavía vastos sectores ciudadanos siguen ciegos y sordos ante el legado de Ricardo Lagos, pero la verdad tiene su hora y a la postre quedará al descubierto la magnitud de la felonía de Lagos y de la defraudación que perpetró en perjuicio de todo Chile y en especial de quienes sueñan con un país más solidario e integral.

1 comentarios:

Yo no sé como el partido es cómplice de hombres como Lagos,si de verdad una gran mayoría fuera socialista, socialista de izquierda,alzarían la voz para expulsarlo.Sólo los fortalece.

21 de septiembre de 2007 a las 21:15  

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